PROCESO DE CUERPO MÁS ALLÁ DE LAS ESTRUCTURAS: LIBERA TU CUERPO Y REVELA LA MAGIA QUE SIEMPRE HAS SIDO

 

 

Durante mucho tiempo respiré sin darme cuenta de que lo estaba haciendo. Como la mayoría de las personas, asumía que respirar era simplemente algo automático, algo que sucedía por sí solo. Sin embargo, al comenzar a observar mi respiración de manera consciente, estoy descubriendo  una puerta inesperada hacia la presencia, la calma y el autoconocimiento.

Hoy quiero compartirte cómo este sencillo acto cotidiano se está convirtiendo  para mí en un verdadero viaje de regreso al origen y una práctica simple que puedes comenzar a integrar en tu día a día.

 

 

 ‘La respiración es el puente que conecta la vida con la consciencia, que une tu cuerpo con tus pensamientos’

Thích Nhất Hạnh



La respiración: el acto más cotidiano y más olvidado



Respiramos entre 20.000 y 30.000 veces al día.


Y, sin embargo, ¿cuántas de esas respiraciones vivimos realmente?

Según aprendí recientemente, si queremos transformar aspectos profundos de nuestra vida, primero necesitamos desarrollar conciencia sobre aquello que hacemos constantemente. Y pocas cosas son tan constantes como nuestra respiración.

Parece algo simple.

Pero no lo es.

Porque la forma en que respiramos refleja, muchas veces, la forma en que estamos viviendo.



La pregunta que cambió mi mirada


En medio de los días ocupados, las responsabilidades, las listas interminables y el ruido mental, pocas veces me detenía a hacerme una pregunta tan básica como poderosa:

¿Cómo estoy respirando hoy?

Cuando he empezado a hacerme esa pregunta varias veces al día, está ocurriendo algo inesperado.

No solo observo mi respiración.

Comienzo  a observarme a mí misma más.

Puedo  mirar:

• Mi propio ritmo y cuántas veces voy rápido sin necesidad.
• Mi presencia o mi huida..
• La manera en que habito —o como muchas veces evito habitar— mi propio cuerpo.
• Mi tendencia a permanecer en modo hacer, incluso cuando no hay ninguna urgencia real.

Fue como si la respiración se hubiera convertido en un espejo.

Un espejo amable.

Un espejo honesto.


La medicina que siempre estuvo disponible


Muchas veces buscamos afuera aquello que anhelamos sentir dentro:

Más calma.
Más claridad.
Más conexión.
Más paz.

Y aunque hay muchas herramientas valiosas en el camino, me doy cuenta de que he pasado por alto una de las más simples y accesibles.

Mi propia respiración.

Siempre estuvo ahí.

Esperando.

Sin exigir nada.

Sin condiciones.

Disponible en cada momento.

La respiración me recuerda algo profundamente humano: que no siempre necesito hacer más para sentirme mejor.

A veces requiero simplemente volver.


Una práctica sencilla para regresar al presente



La pausa de tres respiraciones conscientes

Detente donde estés.

No cambies nada.

Simplemente observa.

🌬️ Inhala lentamente y siente el aire entrando.

🌬️ Observa cómo tu cuerpo se expande.

🌬️ Exhala suavemente y permite que algo se afloje.

Repite tres veces.

Nada más.

No necesitas controlar.

No necesitas lograr nada.

Solo sentir.

A veces tres respiraciones conscientes son suficientes para recordar que estás aquí.

Y que este momento es el único que realmente existe.


Volver al origen


Si algo me está enseñando este proceso es que la respiración no es solamente una función biológica.

Es una invitación constante a regresar.

Regresar al cuerpo.

Regresar al presente.

Regresar a la experiencia directa de estar viva.

No requiero  hacer algo extraordinario para salir del caos o del estado urgencia en el que a veces entra mi sistema.

Solo requiero regalarme unos segundos varias veces al día y sentir el como va entrando el aire, cómo  mi pecho se expande y cómo sale  el aire…

Y entonces…

Ahhh…

Qué alivio.

Para mí, volver a mi respiración está siendo volver a mí.

Consciente.

Presente.

Un viaje de regreso al origen.

Una pregunta para ti

¿Hace cuánto tiempo no observas conscientemente tu respiración?

Te invito a regalarte tres respiraciones ahora mismo y compartirme qué descubriste al hacerlo.

Con amor y gratitud,

Judith 🤍

 

 

 

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